La salud de los Pueblos Indígenas se construye desde sus sistemas de conocimiento propios, a través del SISPI, y en relación directa con el territorio como base de la vida, la identidad y la Ley de Origen. Reconocer esta relación es fundamental para orientar políticas públicas en salud que respeten el gobierno propio y garanticen el buen vivir de las comunidades indígenas de Colombia.