PRONUNCIAMIENTO DEL MOVIMIENTO INDÍGENA COLOMBIANO REPRESENTADO EN LA MESA PERMANENTE DE CONCERTACIÓN CON LOS PUEBLOS INDÍGENAS, LA COMISIÓN NACIONAL DE TERRITORIOS INDÍGENAS Y DE LA COMISIÓN DE DERECHOS HUMANOS DE LOS PUEBLOS INDÍGENAS EN EL MARCO DE LOS TREINTA AÑOS DE SU CREACIÓN
30 años de diálogo, concertación y defensa de los derechos de los Pueblos Indígenas de Colombia.
A treinta años de la creación de la Comisión de Derechos Humanos de los Pueblos Indígenas, la Mesa Permanente de Concertación con los Pueblos y Organizaciones Indígenas y la Comisión Nacional de Territorios Indígenas, el movimiento indígena reafirma a los colombianos que estos escenarios son fruto de la lucha histórica, la movilización, la resistencia y la orientación política de los pueblos para construir una relación de diálogo de Gobierno a Gobierno con el Estado colombiano.
Durante tres décadas, los Pueblos y Organizaciones Indígenas hemos acudido a estos espacios con la palabra colectiva, el mandato de las autoridades y la fuerza de nuestros territorios. Desde allí hemos defendido la vida, exigido garantías para los derechos fundamentales y colectivos, avanzadas en la protección de los territorios indígenas y construidos acuerdos que han permitido materializar el principio constitucional de diversidad étnica y cultural y hacer efectivos los derechos reconocidos en la Constitución Política.
Treinta años después, el movimiento indígena ratifica que la concertación continúa siendo el mecanismo fundamental para la garantía de los derechos colectivos. Estos espacios representan conquistas históricas de los Pueblos Indígenas y son escenarios legítimos de diálogo político entre el gobierno indígena y el gobierno nacional. Por ello, el movimiento indígena colombiano reafirma su mandato de continuar fortaleciendo la autonomía y el gobierno propio; proteger y garantizar nuestros derechos territoriales; consolidar la unidad del movimiento indígena; salvar los sistemas de conocimientos, pensamiento, espiritualidad y saberes ancestrales; y fortalecer los sistemas propios que garantizan la pervivencia física y cultural como pueblos. Una nueva etapa: el llamado al diálogo ya la unidad de nuestro país Colombia atraviesa un nuevo momento político que exige responsabilidad, capacidad de diálogo y unidad.
En este contexto, el movimiento indígena colombiano hace una invitación respetuosa al Gobierno Nacional, encabezado por el presidente Abelardo De La Espriella, a fortalecer los mecanismos de diálogo y concertación construidos durante estos treinta años, ya tender puentes con los Pueblos y Organizaciones Indígenas, desde el respeto mutuo, el diálogo intercultural y el cumplimiento de la Constitución y de los tratados internacionales sobre derechos de los Pueblos Indígenas, para garantizar la autonomía y el reconocimiento de las autoridades y gobiernos propios, en una relación de Gobierno a Gobierno.
Aun en medio de las diferencias políticas, el diálogo y la concertación deben permitir la construcción de acuerdos para proteger la vida, los territorios y el futuro del país. Los Pueblos Indígenas mantenemos la disposición a dialogar, concertar y aportar desde nuestros mandatos y propuestas. El terremoto del 10 de agosto de 2026 ha profundizado una crisis humanitaria, social y económica que requiere respuestas inmediatas, coordinadas y pertinentes. Los Pueblos Indígenas se encuentran entre las comunidades afectadas y cuentan con autoridades, organizaciones, guardias indígenas, sistemas de conocimiento y estructuras territoriales capaces de aportar directamente a la atención de la emergencia, la reconstrucción y la recuperación de los territorios.
Por ello, el movimiento indígena propone al Gobierno Nacional acordar de manera inmediata una ruta conjunta con las autoridades y organizaciones indígenas que permita identificar las afectaciones reales en sus territorios, atender dignamente a las comunidades damnificadas, garantizar condiciones para su recuperación y asegurar que las decisiones sobre la reconstrucción cuenten con la participación efectiva de los pueblos. La reconstrucción del país debe significar reconstruir el tejido comunitario, garantizar derechos, proteger los territorios y fortalecer las capacidades propias de los Pueblos Indígenas mediante la implementación del Plan Nacional Indígena de Gestión de Desarmonías Territoriales, entre otras.
La concertación indígena en la construcción del próximo Plan Nacional de Desarrollo El inicio de un nuevo periodo de gobierno abre una oportunidad fundamental para fortalecer, durante los próximos cuatro años, la relación de diálogo y coordinación entre el Estado colombiano y los Pueblos Indígenas. En ese marco, la formulación del próximo Plan Nacional de Desarrollo deberá contar, desde sus primeras etapas, con la participación efectiva de los Pueblos y Organizaciones Indígenas, respetar el derecho fundamental a la Consulta Previa, Libre e Informada y reconocer a la Mesa Permanente de Concertación como el escenario político legítimo para construir y concertar las decisiones y medidas políticas y legislativas susceptibles de afectar los derechos de los Pueblos Indígenas.
Esa participación debe darse desde la definición de las prioridades nacionales y territoriales y no limitarse a la discusión final de metas e indicadores. Los Pueblos y Organizaciones Indígenas deben participar como actores políticos con capacidad de incidir en las decisiones relacionadas con sus derechos, territorios y formas propias de gobierno, a partir de sus funciones jurisdiccionales establecidas en la Constitución de 1991. El nuevo Plan Nacional de Desarrollo debe reconocer las propuestas de los Pueblos Indígenas sobre territorio, autonomía, derechos humanos y gobierno propio; educación, salud y economías propias; cuidado de la Madre Tierra; y garantías para las mujeres, las familias, las juventudes y las distintas generaciones.
Asimismo, debe garantizar recursos y mecanismos claros para la implementación y el seguimiento de los acuerdos que sean protocolizados. El diálogo y la concertación cobran pleno sentido cuando producen resultados y cuando el cumplimiento de los acuerdos se asume como una responsabilidad permanente del Estado. Treinta años después, nuestra palabra continúa En 1996, los Pueblos Indígenas se movilizaron porque comprendieron que el reconocimiento constitucional de sus derechos necesitaba mecanismos reales para hacerlos efectivos.
Treinta años después, esa enseñanza y ese mandato permanecen vigentes. El movimiento indígena seguiremos defendiendo la concertación como una conquista histórica y un camino que ha permitido construir acuerdos con el Estado y exigir su cumplimiento. También continuaremos caminando en unidad y fortaleciendo los gobiernos y sistemas propios, porque en ellos se encuentran la autonomía y las condiciones para garantizar su pervivencia como pueblos.
En esta conmemoración, el movimiento indígena expresa al Gobierno Nacional que los Pueblos Indígenas están dispuestos a dialogar, concertar y aportar a la construcción del país. Estos treinta años no deben significar solamente la conmemoración del camino recorrido, sino el comienzo de una nueva etapa de respeto, garantías, cumplimiento y diálogo de Gobierno a Gobierno entre el Estado colombiano y los Pueblos Indígenas. Como movimiento indígena colombiano continuaremos en la lucha por la vida, la autonomía, la unidad, los territorios y la pervivencia de los Pueblos Indígenas de Colombia hasta que el sol se apague.